Conferencia 33 Ley de Octavas y Ley de Entropia

21 de septiembre 2021

Conferencia 33 Ley de Octavas y Ley de Entropia

LEY DE OCTAVAS.

Hoy vamos a estudiar esta Ley y su opuesta, la de la Entropía, las cuales rigen toda la naturaleza. Cómo conocerlas y poderlas utilizar para lograr nuestro objetivo de auto-realizarnos en una existencia.

La ley de Octavas nos enseña a ascender, nos muestra dónde nos estancamos, por qué y cómo poder seguir ascendiendo hasta la meta final, cómo funcionan las leyes de la fuerza, etc.

La Ley de Octavas o la Corriente del Sonido, o Corriente de la Vida, son lo mismo.

Si nosotros observamos la escala musical: DO – RE – MI – FA – SOL – LA – SI vemos las siete notas musicales. Para ir de un DO inferior a un DO superior es necesario elevarse una octava más.

A esta escala la llamaremos la Corriente de la Vida, en la que todos los seres humanos están directamente involucrados, a la vez que sometidos por ella. Al comenzar a cantar una escala musical, DO – RE – MI, cuando lleguemos a MI encontramos la Primera Pausa, entre las notas MI y FA. Luego vemos que las siguientes tres notas: FA – SOL – LA van juntas, pero al llegar a LA hallamos la Segunda Pausa, entre LA y SI.

Pasando a la nota SI vemos que está independiente, y encontraremos la Tercera Pausa, entre SI y el Do Superior. Esto implica que vamos a encontrar tres pausas en una escala musical. Esto mismo sucede con todos los eventos de la vida de uno.

El Primer Shock se da al nacer. Al nacer e inhalar el primer aliento, cuando la chispa ingresa al nuevo cuerpo, tenemos derecho a las notas musicales DO, RE y MI. Éstas equivalen al Cuerpo Físico, Cuerpo Vital y el principio de Alma (dado por la nota MI), acompañados por una personalidad con la que nos desenvolvemos en el mundo físico.

Nacemos, crecemos, nos reproducimos, envejecemos y morimos sin ningún objetivo verdadero. En esto estará toda la humanidad mientras no encuentre algo que le permita vencer esta Primera Pausa.

A partir del momento en que llega al MI, o continúa subiendo o regresa al punto de partida. En el último de los casos, la Ley de Entropía nos igualará en el cementerio y tendremos que retornar nuevamente una y otra vez hasta agotar los 108 cuerpos físicos que tenemos por Ley.

Aquí encontramos a los llamados Hombres del Tercer Día, vistos a la luz del Génesis, fascinados con la existencia, hipnotizados y sin siquiera conocer la razón de su existencia.

El Segundo Shock: Si alguien nos da el Conocimiento nuestra existencia tendrá razón de Ser. “De mil que me buscan uno me encuentra”.

Una vez recibido el Conocimiento se nos abren dos caminos: lo practicamos y continuamos avanzando o no lo practicamos y lo volvemos una creencia.

“De mil que me encuentran uno me sigue”. Una vez recibido el conocimiento deberemos empezar a crear en el Sexo, con la Energía Creadora Sexual, los Cuerpos Solares para avanzar por las notas musicales FA, SOL, LA. Esto implica la creación de los cuerpos Astral, Mental y Causal Solares, o hacer la Primera Montaña y convertirnos en Hombres del Sexto Día, según el Génesis. Hombres hechos a imagen y semejanza de Dios, los Hombres Verdaderos.

Pero aun así no se es un Dios. Es necesario vencer la Segunda Pausa. Debe darse el Tercer Shock para conquistar la nota musical SI y esto implicará morir en sí mismo o hacer la Segunda Montaña. “De mil que me siguen uno es mío”

Sin embargo, aún nos falta vencer la Tercera Pausa. Para esto es necesario conquistar el DO Superior, lograr el Nacimiento Segundo, la Resurrección, y no se puede resucitar sin morir. Esta es la muerte de los Yoes-Causa, que tiene que darse para poder nacer en el Mundo Espiritual (Cuarto Shock). Esto implica finalizar la Segunda Montaña y empezar la Tercera Montaña.

Cuando la persona logra avanzar de este DO Inferior hasta este DO Superior se dice que ha logrado NACER por segunda vez. Ese nacimiento de fondo sería hacerse Resurrecto. La alternativa está abierta para todos los Seres Humanos, pero es absolutamente necesario que se sepa cómo hacer el trabajo y cómo aplicar los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia:

Nacer: Primera MontañaCreación de los cuerpos, recuperación de las Aguas, Génesis.

Morir: Segunda Montaña. Eliminación de los defectos, Apocalipsis.

Sacrificio por la Humanidad: Tercera Montaña. Conseguir un Discípulo.

LEY DE ENTROPÍA.

Es la también llamada “Ley de Igualación”.

Ejemplo: Si ponemos una olla llena de agua caliente junto a otra llena de agua fría vemos cómo se precipita la entropía, hay un intercambio de calor y de frío. Por último ambas quedan iguales.

Millones de personas están metidos en el camino de la entropía; como no trabajan sobre sí mismos cada día se vuelven más imbéciles, la mente se les va atrofiando, los centros de la máquina humana cada vez están más degenerados, ya no les trabajan todos los órganos del cerebro, y al fin llega un día en que la Ley de Entropía los inmola a todos en el Tártarus.

¿No se han fijado como la Ley de Entropía inmola a la gente? Pueden enterrar a uno en un ataúd de oro y a otro en un ataúd de madera, y por muy bonita que sea la sepultura, a la larga quedan iguales de huesudos.

Todas las cosas están marcadas bajo la Ley de Entropía, en todo se la encuentra. Los mares convertidos en basureros. Ríos contaminados, peces moribundos. Atmósfera contaminada por el smog. Los frutos de la tierra adulterados. He ahí la Ley de Entropía.

Sólo mediante la transformación es posible vencer la Ley de Entropía, pues la transformación incluye sacrificios, eso es ostensible.

Por ejemplo: si uno sacrifica el deseo sexual, esa fuerza que por medio de otra fuerza cristaliza sus poderes en nosotros, crea los Cuerpos Existenciales del Ser; si uno sacrifica la ira aparece la gema preciosa de la mansedumbre; si sacrifica uno el ansia de dinero, la codicia insoportable, nacerá en uno el altruismo; si sacrifica la envidia se manifestara en uno la energía filantrópica, el deseo de trabajar uno por el prójimo, la alegría por el bien ajeno; es decir, no puede haber transformación sin sacrificio.

Así también para el hombre que sacrifica sus impulsos sexuales el resultado de esa energía es la Creación de los Cuerpos Existenciales del Ser.

Si se sacrifican los yoes, si se destruyen todos, el resultado de ese sacrificio será la energía liberada, que dará origen al Hombre Interior Profundo. Entonces, se escapa uno de la entropía degenerante.

La gente no quiere realmente sacrificarse, no comprende lo que es el sacrificio.

Es claro, puede empezar por sacrificar sus sentimientos; yo les aseguro que la gente está dispuesta a sacrificar sus placeres, hasta sus vicios y dinero, todo sacrificarían, pero no sus sufrimientos y dolores, los quieren mucho.

Si se empieza por sacrificar los sentimientos se puede dar un gran paso, vencer la Ley de Entropía.

¿Quién de ustedes está dispuesto a sacrificar sus sentimientos, a sacrificarse por la humanidad? Es bueno sacrificarnos por la humanidad. En realidad, no nos sacrificamos para portarnos mal.

No debemos pensar en el sufrimiento jamás. La gente basa sus experiencias en sus sufrimientos, por lo que pasó en las amarguras, gozan recordándolos, dicen: “yo pasé por tales y cuales cosas en la calle para ser lo que soy”. Se sienten importantes recordándolos.

Sacrifiquen sus sufrimientos, erradiquen de sí mismos los yoes que los produjeron y quedan sacrificados los sufrimientos, pues el yo de los sufrimientos hay que erradicarlo. Esa energía que resulta de ahí es transformación, pues nace en un hombre diferente y vence la Ley de Entropía.

 

Fin Conferencia 33

Siguientes Conferencias

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21 de septiembre 2021

Conferencia 32 El Cambio Radical

De ninguna manera podríamos negar la Ley de Recurrencia procesándose en cada momento de nuestra vida. Ciertamente en cada día de nuestra existencia, existe repetición de eventos, estados de conciencia, palabra, deseos, pensamientos, voliciones, etc. Es obvio que cuando uno no se auto-observa, no puede darse cuenta de esta incesante repetición diaria. Resulta evidente que quien no siente interés alguno por observarse a sí mismo, tampoco desea trabajar para lograr una verdadera transformación radical. Para colmo de los colmos hay gentes que quieren transformarse sin trabajar sobre sí mismos. No negamos el hecho de que cada cual tiene derecho a la real felicidad del espíritu, más también es cierto, que tal felicidad sería algo más que imposible si no trabajamos sobre sí mismos. Uno puede cambiar íntimamente, cuando de verdad consigue modificar sus reacciones ante los diversos hechos que le sobrevienen diariamente. Empero no podríamos modificar nuestra forma de reaccionar ante los hechos de la vida práctica, si no trabajáramos seriamente sobre sí mismos. Necesitamos cambiar nuestra manera de pensar, ser menos negligentes, volvernos más serios y tomar la vida en forma diferente, en su sentido real y práctico. Empero, si continuamos así tal como estamos, comportándonos en la misma forma todos los días, repitiendo los mismos errores, con la misma negligencia de siempre, cualquier posibilidad de cambio quedará de hecho eliminada. Si uno de verdad quiere llegar a conocerse a sí mismo, debe empezar por observar su propia conducta, ante los sucesos de cualquier día de la vida. No queremos decir con esto que no deba uno observarse a sí mismo diariamente, sólo queremos afirmar que se debe empezar por observar un primer día. En todo debe haber un comienzo, y empezar por observar nuestra conducta en cualquier día de nuestra vida, es un buen comienzo. Observar nuestras reacciones mecánicas ante todos esos pequeños detalles de alcoba, hogar, comedor, casa, calle, trabajo, etc., etc., etc., lo que uno dice, siente y piensa, es ciertamente lo más indicado. Lo importante es ver luego como o de que manera puede uno cambiar esas reacciones; empero, si creemos que somos buenas personas, que nunca nos comportamos en forma inconsciente y equivocada, nunca cambiaremos. Ante todo necesitamos comprender que somos personas-máquinas, simples marionetas controladas por agentes secretos, por Yoes ocultos. Dentro de nuestra persona viven muchas personas, nunca somos idénticos; a veces se manifiesta en nosotros una persona mezquina, otras veces una persona irritable, en cualquier otro instante una persona espléndida, benevolente, más tarde una persona escandalosa o calumniadora, después un santo, luego un embustero, etc. Tenemos gente de toda clase dentro de cada uno de nosotros, Yoes de toda especie. Nuestra personalidad no es más que una marioneta, un muñeco parlante, algo mecánico. Empecemos por comportarnos conscientemente durante una pequeña parte del día; necesitamos dejar de ser simples máquinas aunque sea durante unos breves minutos diarios, esto influirá decisivamente sobre nuestra existencia. Cuando nos Auto-Observamos y no hacemos lo que tal o cual Yo quiere, es claro que empezamos a dejar de ser máquinas. Un sólo momento en que se esté bastante consciente, como para dejar de ser máquina, si se hace voluntariamente, suele modificar radicalmente muchas circunstancias desagradables. Desgraciadamente vivimos diariamente una vida mecanicista, rutinaria, absurda. Repetimos sucesos, nuestros hábitos son los mismos, nunca hemos querido modificarlos, son el carril mecánico por donde circula el tren de nuestra miserable existencia; empero, pensamos de nosotros lo mejor… Por donde quiera abundan los “MITÓMANOS”, los que se creen Dioses; criaturas mecánicas, rutinarias, personajes del lodo de la tierra, míseros muñecos movidos por diversos Yoes; gentes así no trabajarán sobre sí mismos… Fin Conferencia 31 En tanto un hombre prosiga con el error de creerse a sí mismo Uno, Único, Individual, es evidente que el cambio radical será algo más que imposible. El hecho mismo de que el Trabajo Esotérico comience con la rigurosa observación de sí mismo, nos está indicando una multiplicidad de factores Psicológicos, Yoes o elementos indeseables que es urgente extirpar, erradicar de nuestro interior. Incuestionablemente en modo alguno sería posible eliminar errores desconocidos, urge observar previamente aquello que queremos separar de nuestra Psiquis. Este tipo de Trabajo no es externo sino interno y quienes piensen que cualquier manual de urbanidad o sistema ético externo y superficial les pueda llevar al éxito, estarán de hecho totalmente equivocados. El hecho concreto y definitivo de que el Trabajo íntimo empiece con la atención concentrada en la observación plena de sí mismo, es motivo más que suficiente como para demostrar que esto exige un esfuerzo personal muy particular de cada uno de nosotros. Hablando francamente y sin ambages, aseveramos en forma enfática lo siguiente: Ningún ser humano podría hacer este Trabajo por nosotros. No es posible cambio alguno en nuestra Psiquis, sin la observación directa de todo ese conjunto de factores subjetivos que llevamos dentro. Dar por aceptado la multiplicidad de errores, descartando la necesidad de estudio y observación directa de los mismos, significa de hecho una evasiva o escapatoria, una huida de sí mismo, una forma de auto-engaño. Sólo a través del esfuerzo riguroso de la observación juiciosa de sí mismo, sin escapatorias de ninguna especie, podremos evidenciar realmente que no somos “Uno” sino “Muchos”. Admitir la pluralidad del YO y evidenciarla a través de la observación rigurosa, son dos aspectos diferentes. Alguien puede aceptar la Doctrina de los muchos Yoes, sin haberlo jamás evidenciado; esto último sólo es posible auto-observándose cuidadosamente. Rehuir el Trabajo de observación íntima, buscar evasivas, es signo inconfundible de degeneración. Mientras un hombre sustente la ilusión de que es siempre una y la misma persona, no puede cambiar, y es obvio que la finalidad de este Trabajo es precisamente lograr un cambio gradual en nuestra vida interior. La transformación radical es una posibilidad definida que normalmente se pierde cuando no se trabaja sobre sí mismo. El punto inicial del cambio radical permanece oculto mientras el hombre continúe creyéndose Uno. Quienes rechazan la Doctrina de los muchos Yoes, demuestran claramente que jamás se han auto-observado seriamente. La severa observación de sí mismo sin escapatorias de ninguna especie, nos permite verificar por sí mismos el crudo realismo de que no somos “Uno” sino “Muchos”. En el mundo de las opiniones subjetivas, diversas teorías seudo-esotéricas o seudo-ocultistas, sirven siempre de callejón para huir de sí mismos… Incuestionablemente la ilusión de que se es siempre una y la misma persona, sirve de escollo para la auto-observación… Alguien podría decir: “Sé que no soy Uno sino Muchos, la Gnosis me lo ha enseñado”. Tal afirmación aunque fuese muy sincera si no existiese plena experiencia vivida sobre ese aspecto doctrinario, obviamente tal afirmación sería algo meramente externo y superficial. Evidenciar, experimentar y comprender es lo fundamental, sólo así es posible trabajar conscientemente para lograr un cambio radical. Afirmar es una cosa y comprender es otra. Cuando alguien dice: “Comprendo que no soy Uno sino Muchos”, si su comprensión es verdadera y no mera palabrería insustancial de charla ambigua, esto indica, señala, acusa, plena verificación de la Doctrina de los Muchos Yoes. Conocimiento y Comprensión son diferentes. El primero de estos es de la mente, el segundo del corazón. El mero conocimiento de la Doctrina de los Muchos Yoes de nada sirve; desafortunadamente por estos tiempos en que vivimos, el conocimiento ha ido mucho más allá de la comprensión, porque el pobre animal intelectual equivocadamente llamado hombre, desenvolvió exclusivamente el lado del conocimiento olvidando lamentablemente el correspondiente lado del Ser. Conocer la Doctrina de los Muchos Yoes y comprenderla, es fundamental para todo cambio radical verdadero. Cuando un hombre comienza a observarse detenidamente a sí mismo, desde el ángulo de que no es Uno sino Muchos, obviamente ha iniciado él Trabajo serio sobre su naturaleza interior. Sólo a través de la auto-observación podremos evidenciar que no somos “Uno” sino “Muchos”   Fin Conferencia 32

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21 de septiembre 2021

Conferencia 34 El Centro de Gravedad Permanente

No existiendo una verdadera individualidad, resulta imposible que haya continuidad de propósitos. Si no existe el individuo psicológico, si en cada uno de nosotros viven muchas personas, si no hay sujeto responsable, sería absurdo exigirle a alguien continuidad de propósitos. Bien sabemos que dentro de una persona viven muchas personas, entonces el sentido pleno de la responsabilidad no existe realmente en nosotros. Lo que un Yo determinado afirma en un instante dado, no puede revestir ninguna seriedad debido al hecho concreto de que cualquier otro Yo puede afirmar exactamente lo contrario en cualquier otro momento. Lo grave de todo esto es que muchas gentes creen poseer el sentido de responsabilidad moral y se auto-engañan afirmando ser siempre las mismas. Personas hay que en cualquier instante de su existencia vienen a los Estudios Gnósticos, resplandecen con la fuerza del anhelo, se entusiasman con el Trabajo Esotérico y hasta juran consagrar la totalidad de su existencia a estas cuestiones. Incuestionablemente todos los hermanos de nuestro movimiento llegan hasta a admirar a un entusiasta así. Uno no puede menos que sentir gran alegría al escuchar personas de esta clase, tan devotas y definitivamente sinceras. Sin embargo, el idilio no dura mucho tiempo, cualquier día debido a tal o cual motivo justo o injusto, sencillo o complicado, la persona se retira de la Gnosis, entonces abandona el Trabajo y para enderezar el entuerto, o tratando de justificarse a sí misma, se afilia a cualquier otra organización mística y piensa que ahora va mejor. Todo este ir y venir, todo este cambiar incesante de escuelas, sectas, religiones, se debe a la multiplicidad de Yoes que en nuestro interior luchan entre sí por su propia supremacía. Como quiera que cada Yo posee su propio criterio, su propia mente, sus propias ideas, es apenas normal este cambio de pareceres, este mariposear constante de organización en organización, de ideal en ideal, etc. El sujeto en sí, no es más que una máquina que tan pronto sirve de vehículo a un Yo como a otro. Algunos Yoes místicos se auto-engañan, después de abandonar tal o cual secta resuelven creerse Dioses, brillan como luces fatuas y por último desaparecen. Personas hay que por un momento se asoman al Trabajo Esotérico y luego en el instante en que otro Yo interviene, abandonan definitivamente estos estudios y se dejan tragar por la vida. Obviamente si uno no lucha contra la vida, ésta se lo devora y son raros los aspirantes que de verdad no se dejan tragar por la vida. Existiendo dentro de nosotros toda una multiplicidad de Yoes, el Centro de Gravedad Permanente no puede existir. Es apenas normal que no todos los sujetos se auto-realicen íntimamente. Bien sabemos que la Auto-Realización Íntima del Ser exige continuidad de propósitos y como quiera que es muy difícil encontrar a alguien que tenga un Centro de Gravedad Permanente, entonces no es extraño que sea muy rara la persona que llegue a la Auto-Realización interior profunda. Lo normal es que alguien se entusiasme por el Trabajo Esotérico y que luego lo abandone; lo extraño es que alguien no abandone el Trabajo y llegue a la meta. Ciertamente y en nombre de la verdad, afirmamos que el Sol está haciendo un experimento de laboratorio muy complicado y terriblemente difícil. Dentro del animal intelectual equivocadamente llamado hombre, existen gérmenes que convenientemente desarrollados pueden convertirnos en hombres solares. Sin embargo, no está de más aclarar que no es seguro que esos gérmenes se desarrollen, lo normal es que se degeneren y pierdan lamentablemente. En todo caso los citados gérmenes que han de convertirnos en hombres solares necesitan de un ambiente adecuado, pues bien sabido es que la semilla en un medio estéril no germina, se pierde. Para que la semilla real del hombre depositada en nuestras glándulas sexuales pueda germinar se necesita continuidad de propósitos y cuerpo físico normal. Si los científicos continúan haciendo ensayos con las glándulas de secreción interna, cualquier posibilidad de desarrollo de los mencionados gérmenes podrá perderse. Aunque parezca increíble, las hormigas pasaron ya por un proceso similar, en un remoto pasado arcaico de nuestro planeta Tierra. Uno se llena de asombro al contemplar la perfección de un palacio de hormigas. No hay duda de que el orden establecido en cualquier hormiguero es formidable. Aquellos Iniciados que han despertado conciencia saben por experiencia mística directa que las hormigas en tiempos que ni remotamente sospechan los historiadores más grandes del mundo, fueron una raza humana que creó una poderosísima civilización socialista. Entonces eliminaron los dictadores de aquella familia las diversas sectas religiosas y el libre albedrío, pues todo ello les restaba poder y ellos necesitaban ser totalitarios en el sentido más completo de la palabra. En estas condiciones, eliminada la iniciativa individual y el derecho religioso, el animal intelectual se precipitó por el camino de la involución y degeneración. A todo lo antes dicho se añadieron los experimentos científicos; trasplantes de órganos, glándulas, ensayos con hormonas, etc., etc., etc., cuyo resultado fue el empequeñecimiento gradual y la alteración morfológica de aquellos organismos humanos hasta convertirse por último en las hormigas que conocemos. Toda aquella civilización, todos esos movimientos relacionados con el orden social establecido se volvieron mecánicos y se heredaron de padres a hijos; hoy uno se llena de asombro al ver un hormiguero mas no podemos menos que lamentar su falta de inteligencia. Si no trabajamos sobre sí mismos, involucionamos y degeneramos espantosamente. El experimento que el Sol está haciendo en el laboratorio de la naturaleza, ciertamente además de ser difícil ha dado muy pocos resultados. Crear hombres solares sólo es posible cuando existe verdadera cooperación en cada uno de nosotros. No es posible la creación del hombre solar si no establecemos antes un Centro de Gravedad Permanente en nuestro interior. ¿Cómo podríamos tener continuidad de propósitos si no establecemos en nuestra psiquis el Centro de Gravedad? Cualquier raza creada por el Sol, ciertamente no tiene otro objetivo en la naturaleza que el de servir a los intereses de esta creación y al experimento solar. Si el Sol fracasa en su experimento, pierde todo interés por una raza así y ésta de hecho queda condenada a la destrucción y a la involución. Cada una de las razas que han existido sobre la faz de la Tierra ha servido para el experimento solar. De cada raza ha logrado el Sol algunos triunfos, cosechando pequeños grupos de hombres solares. Cuando una raza ha dado sus frutos, desaparece en forma progresiva o perece violentamente mediante grandes catástrofes. La creación de hombres solares es posible cuando uno lucha por independizarse de las fuerzas lunares. No hay duda de que todos estos Yoes que llevamos en nuestra psiquis son de tipo exclusivamente lunar. En modo alguno sería imposible liberarnos de la fuerza lunar si no estableciéramos previamente en nosotros un Centro de Gravedad Permanente. ¿Cómo podríamos disolver la totalidad del Yo pluralizado si no tenemos continuidad de propósitos? ¿De qué manera podríamos tener continuidad de propósitos sin haber establecido previamente en nuestra psiquis un Centro de Gravedad Permanente? Como quiera que la raza actual en vez de independizarse de la influencia lunar, ha perdido todo interés por la inteligencia solar, incuestionablemente se ha condenado a sí misma hacia la involución y degeneración. No es posible que el hombre verdadero surja mediante la mecánica evolutiva. Bien sabemos que la evolución y su hermana gemela la involución, son tan sólo dos leyes que constituyen el eje mecánico de toda la naturaleza. Se evoluciona hasta cierto punto perfectamente definido y luego viene el proceso involutivo; a toda subida le sucede una bajada y viceversa. Nosotros somos exclusivamente máquinas controladas por distintos Yoes. Servimos a la economía de la naturaleza, no tenemos una individualidad definida como suponen equivocadamente muchos pseudo-esoteristas y pseudo-ocultistas. Necesitamos cambiar con urgencia máxima a fin de que los gérmenes del hombre den sus frutos. Sólo trabajando sobre sí mismos con verdadera continuidad de propósitos y sentido completo de responsabilidad moral podemos convertimos en Hombres solares. Esto implica consagrar la totalidad de nuestra existencia al Trabajo Esotérico sobre sí mismos. Aquellos que tienen esperanza en llegar al estado solar mediante la mecánica de la evolución, se engañan a sí mismos y se condenan de hecho a la degeneración involutiva. En el Trabajo Esotérico no podemos darnos el lujo de la versatilidad; esos que tienen ideas veletas, esos que hoy trabajan sobre su psiquis y mañana se dejan tragar por la vida, esos que buscan evasivas, justificaciones para abandonar el Trabajo Esotérico, degenerarán e involucionarán. Algunos aplazan el error, dejan todo para un mañana mientras mejoran su situación económica, sin tener en cuenta que el experimento solar es algo muy distinto a su criterio personal y a sus consabidos proyectos. No es tan fácil convertirse en Hombre Solar cuando cargamos la Luna en nuestro interior. (El Ego es lunar). La Tierra tiene dos lunas; la segunda de éstas es llamada Lilith y se haya un poco más distante que la luna blanca. Los astrónomos suelen ver a Lilith como una lenteja pues es de muy poco tamaño. Esa es la Luna negra. Las fuerzas más siniestras del Ego llegan a la Tierra desde Lilith y producen resultados psicológicos infrahumanos y bestiales. Los crímenes de la prensa roja, asesinatos más monstruosos de la historia, los delitos más insospechados, etc., etc., etc., se deben a las ondas vibratorias de Lilith. La doble influencia lunar representada en el ser humano mediante el Ego que carga en su interior hace de nosotros un verdadero fracaso. Si no vemos la urgencia de entregar la totalidad de nuestra existencia al Trabajo sobre sí mismos con el propósito de liberarnos de la doble fuerza lunar, terminaremos tragados por la Luna, involucionando, degenerando cada vez más y más dentro de ciertos estados que bien podríamos calificar de inconscientes e infra-conscientes. Lo grave de todo esto es que no poseemos la verdadera individualidad, si tuviéramos un Centro de Gravedad Permanente trabajaríamos de verdad seriamente hasta lograr el estado solar. Hay tantas disculpas en estas cuestiones, hay tantas evasivas, existen tantas atracciones fascinantes, que de hecho suele hacerse casi imposible comprender por tal motivo la urgencia del Trabajo Esotérico. Sin embargo, el pequeño margen que tenemos del libre albedrío y la Enseñanza Gnóstica orientada hacia el trabajo práctico, podrían servirnos de basamento para nuestros nobles propósitos relacionados con el experimento solar. La mente veleta no entiende lo que aquí estamos diciendo, lee este capítulo y posteriormente lo olvida; viene después otro libro y otro, y al final concluimos afiliándonos a cualquier institución que nos venda pasaporte para el cielo, que nos hable en forma más optimista, que nos asegure comodidades en el más allá. Así son las gentes, meras marionetas controladas por hilos invisibles, muñecos mecánicos con ideas veletas y sin continuidad de propósitos.   Fin Conferencia 34

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